No Se, Me Da Miedo Mirarla...
El enunciado del título es lo que el dramaturgo George Bernard Shaw contestó cuando le preguntaron su opinión acerca de la televisión. Y coincido plenamente con ella. Soy de esas rara avis a los que Internet, y los videojuegos han hecho bajar en picado su consumo televisivo. Y aunque esta no fuese la causa, estoy seguro de que encontraría otra: cada vez que paso por el comedor y la TV está encendida, solo acierto a atisbar interminables discusiones bizantinas entre tertulianos sin méritos, series tremebundas de policías o médicos, concursos canoros llenos de imberbes o de gente dispuesta a vender sus miserias por dinero... Malas noticias en los telediarios, polémicas deportivas artificiales, publicidad de dudoso gusto interrumpida por fragmentos de películas, anuncios vergonzantes de tonos para móvil o tarot telefónico, zánganos diversos aireando intimidades... Y para qué seguir, pero por si esto fuese poco, me entero por la columna de Ferrán Monegal en El Periódico del último invento en materia de reality shows de bajo presupuesto: encadenar a tres concursantes de forma que no puedan estar a mas de 50 centímetros los unos de los otros, y ponerlos a convivir a la fuerza. La genial idea ha sido de Jordi González, que simultanea sus apariciones en Tele 5 con la conducción del programa La Via Láctia en TD8, canal televisivo de Barcelona. Si a uno ya le quedaba poca fe en el medio televisivo, esto ya amenaza con convertirme en hereje catódico...
La típica socarronería de mi colega Monegal disimula poco el aberrante transfondo del concursito de marras, que lleva por título "Triplicats" (Triplicados, en catalán). Y siguiendo ese estilo tuyo del que soy devoto, te pregunto a ti y a tu canario flauta: "¿no será que el amigo González ha intentado hacer una versión adulta de Las Tres Mellizas, y ha fracasado en el intento?" Le cedo la palabra:
"Acaba de encadenar Jordi González a tres criaturas, y las enfoca con la cámara, permanentemente, para que veamos su forzoso posturismo equilibrista. Lo hace con buena intención: para que su programa La via làctia tire precisamente de la cadena que lo emite y alcance audiencias significativas (8TV). Lo más visto de este trío son los momentos en que se meten en el lavabo para hacer pipí. ¡Ah!, los actos fisiológicos tiran mucho. La terna está muy bien elegida. A un extremo de la cadena, la señorita Lidia, jovencita que aguarda sentada en la taza del váter con gran virtuosismo. A 50 centímetros de ella, el pollastre Albert, fornido mocetón que suele aprovechar la proximidad del lavabo para zamparse allí mismo seis latas de atún. Es un poco cutre usar una zona fundamentalmente de evacuación para menesteres de la ingesta o gastronomía, pero hay que reconocer, dadas las circunstancias, su enorme pragmatismo. Y en el otro extremo de esta cuerda de presos, la brasileña Camila, la transexual, que siempre está duchándose porque es muy limpia, y porque ya en el momento de su presentación nos advirtió: "Hace cinco años que me dedico a la prostitución y no me gustan los tíos sucios". O sea, que predica con el ejemplo y se ducha varias veces al día. Este experimento de Jordi es imaginativo. Estoy de acuerdo con él en que no tiene maldad.Pretende una morbosidad humilde, eso sí, con la inclusión en la cordada del transexual brasileño. Pero la verdad es que a la hora de cerrar esta columna llevan ya 48 horas ataditos y lo único que hemos visto es que Lidia y Albert duermen abrazaditos, y Camila queda en un extremo de la cama, solitaria y triste. Parece mentira, pero hasta el apartheid es posible en distancias de 50 centímetros. Dijo el otro día Rocco , mano derecha de Jordi, que si él tuviera que atarse con otros dos, y vivir así, 72 horas,
pegaditos, elegiría a la cajera del supermercado Lidl de la calle Casanova, y a un servidor. ¡Ah!, la crueldad de Rocco hacia la inocente cajera es infinita. Aquí lo bueno sería una cordada con Jordi González, también aquella despendolada criatura llamada Torito y como eslabón de cierre mi muy apreciado Albert Rubio, director de la cadena 8TV. Y Rocco, en plan capataz, tirando de ellos como un descosido. ¡Qué audiencia, amiguitos!"
El Periódico de Catalunya (www.elperiodico.es) - 15/05/08
Vaya mi disculpa para el señor Monegal, que tiene un ameno programa, llamado Telemonegal, en la cadena local BTV, y donde realiza una crítica de televisión inteligente. Pero es que... ni a ti me gusta verte enmarcado en una pantalla TFT, querido amigo...
La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cualquier mente con un mínimo de inteligencia podría pensar que el modo y forma de exposición de la "energía" televisiva de los últimos tiempos, está abocada al más rotundo fracaso y, por ende, a su destrucción... Asombrosamente, los programas basura continúan, se reiventan a sí mismos y se reproducen como ratas... ¿Quién tiene la culpa? Me parece a mí, que va a ser del espectador,... ése con encefalograma plano que se sienta frente al televisor, a engullir lo que le echen, a alimentar su pobre realidad con el absurdo de la realidad de otros porque no tiene mundo propio más interesante; ése que, en un alarde de mal disimulada cultura, es capaz de comentar ante propios y extraños lo mal que está la tele, y que explica, que sólo conoce toda esa basura de programación producto de un casual zapping en los momentos de anuncio del sesudo documental que apasionadamente devoraba...
¿Llegará un día en este país en que la televisión sea digna de ver? Ay... mira que lo dudo.
Escrito por Eva Bit — 15 May 2008, 18:59