Escamoteo Anafrodisíaco
Mi buen amigo, y sin embargo director, Juli Simón, llevaba bastantes días silencioso, pues hace poco que ha regresado de Oporto (Portugal), donde ha organizado un spin-off del Salao Internacional de Lisboa. Y ese silencio no va a durar mucho, ya que el lunes 18 de Febrero tenemos con él la primera reunión de organización de FICEB 2008, y ahí se despejarán muchas incógnitas que flotan en el aire, de las que espero poder comentar algo pronto. Y además, el Prop0rn está a la vuelta de la esquina... otra ocasión para verse y aunar esfuerzos en pro de nuestro común objetivo. Otra señal inequívoca que todo vuelve a estar en marcha es que Juli ha actualizado su blog... algo que muchos le reprochamos que no haga con mas frecuencia. Mi querido director siempre medita mucho todo lo que escribe, no se lanza a la arena a cuerpo como el que suscribe estas líneas. Y me parece muy destacable el hecho de que alguien como él publique su reflexión acerca de un tema que trae de cráneo a muchísima gente: el dichoso canon digital. Juli se plantea una interesante pregunta: ¿quién se queda con el dinero?
http://www.blog.ficeb.com/?p=69
Os emplazo a que leáis el artículo: Juli parte de la base de que el canon es injusto, y que se paga como un mal menor porque no se ha sabido o querido buscar otra solución mejor. En su afán recaudatorio, las gestoras de derechos cada día gravan mas aparatos y tecnologías, con lo que lo que el dinero que se embolsan crece de manera desmesurada. Solo unos pocos se reparten esa ingente cantidad y, arrimando el ascua a su sardina, Juli se lamenta que el cine porno que se produce en España genere tanto dinero a estos niveles, y la gente que lo hace apenas recoja unas migajas de todo ese apetitoso pastel...
Donde lo deja Juli, continúo yo. Las gestoras de derechos se suelen poner al lado de las "majors" y las grandes empresas de comunicación: asinus asinum fricat. Pero nadie se acuerda de las pequeñas productoras, independientes la mayoría, que son las que vertebran el panorama del cine adulto. Aunque nadie lo quiera reconocer, al igual que las películas convencionales, los filmes porno se alquilan en videoclub, se emiten por móvil, se venden en quioscos, se copian en ordenador, se pasan en determinados canales de TV, se ven en los Ipods, se exhiben en locales públicos... y sin embargo, parecen estar misteriosamente exentos de cobrar su parte del canon al que, sin duda, son acreedores por lo mucho que generan. Reconozco que es algo en lo que no había pensado en profundidad, a pesar de que es un argumento mas contra la irracionalidad del canon: tan solo es un impuesto privado a cambio de nada, que beneficia a una oligarquía muy determinada, y está a años luz de ser tan democrático y compensatorio como preconizan sus carpetovetónicos defensores. Nosotros pagamos obligados, dos veces en algunos casos, y ellos lo reparten como les da la gana: no son el Robin Hood que dicen ser.
Hay quien opina que el género pornográfico es algo inmoral y por ello debe ser obviado e ignorado. Se de sobras lo que cobra un actor o actriz porno por su trabajo: lo que realmente me parece inmoral es que de su labor se lucren hasta lo indecible los que ponen la mano y miran para otro lado, y que se pueden permitir rehabilitar palacios, montar teatros y estudios de grabación, orquestar campañas de gran difusión... mientras otros luchamos para llegar a final de mes sin que estos bandoleros no nos sangren demasiado, intentando de paso mantener la cabeza alta.