Tercer Aviso Y Descabello
Aviados estaremos cuando la SGAE se entere de que, en el Reino Unido, se está preparando un proyecto de ley que castigará a los usuarios reincidentes que bajen contenidos ilegales de Internet. La primera vez se les avisará, la segunda llevará aparejada una suspensión temporal del servicio, y si hay una tercera, se les cortará la conexión. Tercer aviso y descabello, por resumirlo en plan torero. Si la operadora emula a Telia-Sonera (es decir, se hace la sueca), el gobierno la amenazará con acciones legales. Esto plantea no pocos inconvenientes: garantías jurídicas, quien arbitrará la cuestión y si las operadoras podrán compartir los datos de estos ciberdelincuentes o no para evitar que se cambien de compañía para burlar la ley seca. De hecho, las principales operadoras de datos británicas (BT, Tiscali, Orange y Virgin Media) llevan mas de seis meses negociando con las grandes empresas de medios, sin demasiado éxito. Desde mucho antes, dos años en concreto, existen conversaciones entre los intermediarios musicales y los proveedores de conexión, sin que ninguna de las partes haya dado su brazo a torcer...
Al parecer, este sistema funciona ya en Francia, lo que ha avivado las presiones sobre el gobierno británico para que lo adopte también. Este tipo de procedimiento se aplica, por ejemplo, y a mucho menor escala, en Second Life para los usuarios que incumplen los términos de servicio. Cuando un residente hace algo contrario a las normas que rigen esta comunidad (hacer spam, molestar intencionamente a otros usuarios, alterar el funcionamiento del servicio, etc), la primera vez recibe una admonición vía e-mail de los Lindens, los administradores de SL. La segunda, se le veta el acceso entre 3 y 10 días, dependiendo de la gravedad de la falta. Y si insiste en su comportamiento, se le prohíbe el acceso de por vida.
Se discute mucho en los foros de SL acerca de la eficacia de estas medidas (que Linden Labs publica diariamente, aunque sin dar nombres, en su web, en el apartado llamado Police Blotter). Se supone que los Lindens poseen medios para "banear "un determinado ordenador, o una conexión concreta... pero todos sabemos que notorios grievers ("molestadores", en el argot de SL) vuelven una y otra vez a las andadas, incombustibles como Georgie Dann cada verano, usando nombres falsos u otros subterfugios.
Ahí está el sonado caso de Marc Bragg para poner en entredicho estas medidas, incluso cuando se ha obrado de entrada con mala fe. El señor Bragg logró hacerse con una importante cantidad de tierra virtual en Second Life explotando un bug en el sistema de subastas inmobiliarias del sistema. Al parecer, Bragg descubrió la forma de hacer trampa y comprar tierras que iban a salir a subasta antes que nadie, y por un precio muy inferior al de mercado, lo que le hizo ganar mucho dinero. Cuando Linden Labs lo descubrió, echó a Bragg de Second Life y le aligeraron de todas sus propiedades virtuales. Pero Bragg es abogado, asi que no se le ocurrió nada mejor que demandar a Linden Labs y a su presidente, Philip Rosendale (aka Philip Linden) ante la corte federal de Pensilvania, y reclamarles 8.000 dólares de los que le habían desposeido, además de daños y perjuicios. Y las espadas siguen en alto con respecto a esto... pues no está claro que los Lindens tengan las de ganar aquí.
Por supuesto, Second Life solo es una pequeña parte de Internet, pero si estas medidas ya han provocado tanta controversia entre aquellos que saben del tema, ¿qué puede ocurrir cuando una norma como esta se aplique a nivel de todo un país? Me atrevería a pensar que puede ser todo un cataclismo para usuarios, proveedores de conexión y contenido, instancias judiciales... e incluso para los propios mercaderes de la cultura... Se empieza filtrando Google en China y se continua vigilando lo que te bajas en Internet por si es ilegal y te tienen que cerrar el grifo. No se pueden tirar cohetes ante estas perspectivas...