Hammer Horror

16 Ene, 2008

Canon y Fontanería

— Escrito por dominatrix @ 12:52

Desayuno leyendo, como tantos otros días, en la edición digital de El Periódico (http://www.elperiodico.com) que: La SGAE recuerda que hubo 150 millones de descargas ilegales y que "la cultura no es gratis". Esto viene al hilo de la noticia completa, en la que se afirma que "La piratería roba casi 20 millones de espectadores a los cines en un año." De acuerdo, no niego que la piratería sea una causa, pero ¿no pueden serlo también el precio de la entrada, la proliferación de las multi-salas y los cajeros de video-club y, en general, la baja calidad de las producciones cinematográficas? No, el caso es criminalizar a los internautas, y echarles la culpa hasta del asesinato de Kennedy si es preciso. Lo malo es que la vida diaria nos da ocasión mas que sobrada de maldecir los huesos de los mercachifles de la cultura y su avidez recaudatoria. Ayer mismo me tropecé con un ejemplo...



Como se desprende de las últimas entradas de este blog presunto, he estado dedicando bastante tiempo al Ipod y a la labor de llenarlo de música. Me atrevería a decir que casi un 60 por ciento de los MP3 que contiene provienen directamente de mi colección de compactos originales, que han sido importados al reproductor mediante el uso de Itunes. Algunas portadas han sido también escaneadas directamente de ellos, para incorporarlos al Cover Flow. No he tenido mayor inconveniente que el esperar el tiempo necesario para completar la importación de cada uno de los discos... y limpiarles el polvo de la caja a fondo a algunos.


Uno de los compactos que mas me apetecía incluir en el Ipod es Deep Purple: The Platinum Collection, una edición de coleccionista en 3 CD que me regaló hace tiempo mi hermana. Compilaciones de éxitos de Deep Purple hay muchísimas en el mercado, pero esta es realmente curiosa (y cara): casi todas las canciones incluidas son anteriores a 1985, solo cuatro temas representan la época tras la reunificación de la banda original con Perfect Strangers. Si, hay una versión de Perfect Strangers en The Platinum Collection, pero es en directo, y con una formación distinta (no me mirado a fondo los créditos, supongo que Steve Morse ya había sustituido a Ritchie Blackmore). La colección contiene un buena selección de clásicos, desde Mandrake Root a Woman From Tokyo, pasando por Soldier of Fortune, Wring That Neck o el omnipresente Smoke in the Water. Hasta aquí todo correcto para un buen aficionado a la legendaria banda británica...


Peor lo que no me parece tan correcto es la costumbre que ha tomado EMI, editora de la compilación, de proteger contra copia todos sus CD. Mi derecho a la copia privada se va al garete pese a la enorme cantidad de cánones que pago: como bien dice la SGAE, "la cultura no es gratis". Pero es que ni pagando puedes disponer de ella. Lo único que deseo es poder disfrutar de este disco, al que tengo un aprecio especial por la banda de la que se trata, y por haber sido un regalo de mi hermana, en el Ipod: en casa no tengo demasiado tiempo para escuchar música como es debido, y me gustaría poder hacerlo durante mis desplazamientos al trabajo. Pero este derecho se me niega, lo que me obliga a hacer un poco de fontanería, mientras dedico unos nada agradables pensamientos a los ávidos publicanos que nos han llevado a esta situación.


No soy experto en sistemas anti-copia, solo se que hay varios en el mercado, y que casi todos se basan en añadir pistas "defectuosas" o llenas de basura digital de manera intencionada al disco. Un lector de CD común las ignora sin mas, y se limita a reproducir la música. La unidad óptica de un ordenador, en teoría mas "fina" y compleja, interpreta mal esta pista de datos, evitando que acceda al contenido del disco. Y digo en teoría, puesto que he descubierto empíricamente que, para saltarse la dichosa protección, lo único que hay que hacer es meter el CD en el Mac, no en el PC. Como suena... Mi viejo PowerMac? G3, con Mac OS 9.22 instalado, a pesar de que el lector de DVD que lleva no es el de serie, sino uno mas moderno y con interfaz IDE, accede al disco como si tal cosa. En la ventana de contenido observo que están todos los ficheros con extensión .cda (CD Audio), mas una misteriosa Data Track al final, a la que no puedo meterle mano en modo alguno. Abro el Audiocatalyst 2.1, la primera aplicación comercial que usé para crear archivos en MP3 en mi larga carrera informática (con excepción del Fraunhofer a palo seco bajo MS-DOS). El programa no tiene mayor problema en convertir las diferentes pistas de los tres discos a un MP3 muy decente de 160 Kbits (Audiocatalyst utiliza algoritmos de Xing Technologies), aunque muy lentamente. Tan solo la última pista de cada uno de los discos, la mas cercana al data track sospechoso, se niega a ser importada, lo que es una pena, pero mucho mejor que no poder pasar a audio comprimido ninguno de los temas. Repartidos en tres carpetas, me valgo de Mp3bookhelper para colocar los ficheros en el orden correcto, corregir las inconsistencias en los títulos e introducir los datos necesarios en las cabeceras ID3 1.1 y 2.4. De ahí a Itunes, y sincronizarlo con el Ipod solo hay tres minutos escasos. Añado portada, compruebo y guardo primorosamente el bonito estuche con los discos originales. "We all came from Montreaux / On the lake Geneva shoreline / To make records with the mobile / We didn't had much time..."


http://ecx.images-amazon.com/images/I/61xl%2BInQ9BL._AA240_.jpg




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