Modern Cinderella
Mi Pepito Grillo particular (y ambos sabemos perfectamente a quien me refiero) me reprocha la falta de actualización del blog, En mi defensa puedo alegar que este es el mal endémico de cualquier bitácora que se precie, y que mis múltiples obligaciones no me dejan todo el tiempo que yo quisiera. Además, Windows Vista y mi ordenador se portan de manera admirable, por lo que la musa me bloquea esa gran fuente de inspiración que son las quejas sobre el sistema operativo y los dolores de cabeza provocados por el hardware. Lo mas emocionante que he hecho últimamente con el PC ha sido limpiarlo por dentro, y como que el tema puede interesar a alguien que pase por aquí y no lo haya hecho nunca, voy a glosarlo a continuación sin omitir detalle.
Esta Cenicienta Moderna es muy maniática de la limpieza de ordenadores: un PC actual, cargado de ventiladores y radiadores, es un carísimo aspirador que chupa polvo, humo, ceniza, migas de galleta, gotones de café, objetos pequeños como clips o tornillos, y toda clase de porquería. Antes de cualquier reparación o actualización interna, se impone un rápido aspirado del interior de la caja, sometida las 24 horas del día a estos agentes... y si de paso nos liamos con el teclado, miel sobre hojuelas: un estudio reciente realizado en Estados Unidos demostró que hay mas bacterias y gérmenes en el teclado de un ordenador que en la taza de un lavabo...
Me molesto en limpiar el ordenador de vez en cuando no solo por cuestiones mas o menos higiénicas, sino también de eficiencia: en un PC "sucio", el aire fluye peor, los ventiladores pierden potencia y todos los componentes se calientan mas, lo que acorta su vida útil y causa todo tipo de problemas. Si hace tiempo que no hemos abierto el PC (muy poca gente lo hace de motu propio), al retirar la tapa nos podemos encontrar con un panorama desolador, de arcos de polvo y zonas negras como la conciencia de Charles Manson. Antes que nada, hay que desenchufar el ordenador de la corriente por completo, y descargarse de electricidad estática tocando algo metálico. Si se ha apagado hace poco, conviene esperar un buen rato antes de tocar por dentro: algunas partes generan tanto calor que podemos quemarnos los dedos si las tocamos. Muchas placas base llevan un led verde que indica si reciben alimentación o no: si este testigo está encendido, hay que abstenerse de meter las manos en el ordenador.
Lo primero que hago es, armado de brocha y aspirador, es retirar el "grueso" de esta espesa capa de polvo y suciedad, que suele concentrarse en partes expuestas, radiadores y rejillas. Desmonto incluso el frontal, donde la cantidad de mierda atmosférica roza lo increíble. A continuación, desatornillo y limpio los elementos que mas polvo tragan: los ventiladores. Primero la rejilla al retirarlos, y después, el elemento en sí mismo. Los compruebo uno a uno, y si veo que alguno se muestra "perezoso" al girar, levanto con cuidado la pegatina que llevan detrás del rotor, lo que expone el eje: ahí aplico una mínima gota de aceite lubricante, el mismo que mi madre utiliza para las máquina de coser. Es preferible usar un mondadientes y un poco de maña: si pones mucho, el ventilador se encargará de esparcirlo por todo el interior de la caja. La tarea es ardúa: mi caja va equipada con cuatro ventiladores de 9cm (frontal y parte trasera), un ventilador de CPU Arctic Freezer 7 para el Pentium 4 (con un radiador que da miedo), mas el de la Geforce y el de la fuente de alimentación (que queda encima del zócalo del procesador en vez de en la parte trasera de la PSU). El Freezer requiere trabajo extra, pues lo desmonto por completo y limpio a conciencia, uso alcohol para dejar como una patena la base del radiador y el "die" de la CPU, retirando los restos de silicona térmica con cuidado. Hace tiempo que dejé de usar la típica silicona térmica blanca, y me pasé al Artic Silver, mucho mas eficiente y de la que hay que aplicar poca cantidad. Una vez todo colocado en su sitio, enciendo el ordenador abierto y compruebo que todos los ventiladores funcionan y están en la posición correcta. Lo apago y finalizo el trabajo: para limpiar cables, tarjetas y otros componentes, he descubierto que son muy útiles las "servilletas atrapapolvo" desechables que comercializan varias marcas de productos para el hogar, y que se pueden encontrar en cualquier droguería o supermercado. Es cierto que atrapan el polvo como imanes, y dejan un agradable olor a limón, lo que da un toque muy profesional.
Tras cerrar la caja, colocar los tornillos y demás, las gamuzas desechables antes mencionadas, junto con un trapo convencional y limpiacristales, sirven para dejar en estado de revista los cables posteriores del PC, el teclado (aspirado y sacudido previamente), la mesa, los monitores y el ratón. En el colmo del cenicientismo, liquido la faena cepillando la alfombrilla del ratón, que es textil, con un cepillo para la ropa. Arranco al monstruo de nuevo, cuyos resoplidos han bajado algunos decibelios, y compruebo que la temperatura de caja y CPU ha bajado un par de grados. El trabajo merece la pena: ¿tu que opinas, mi Pepito Grillo?
Como Jiminy Cricket estoy maravillada, no sólo de ver que vuelve a existir una entrada en este blog, - que ya empezaba a acumular telarañas -, sino de la concienzuda limpieza, mimo y puesta a punto que aplicas a tu Pc, para conseguir de él un mejor rendimiento y un rumor de leve ronroneo de gatito y, en definitiva, notarle más contento.
¡Como todo sea así...!
Escrito por Jiminy Cricket — 12 Dic 2007, 17:48