Eppur Si Muove...
Uno de los deportes favoritos de los internautas es despotricar sobre Telefónica, que desde su ventajosa posición, complica la vida tanto de operadoras rivales como de usuarios. Pero alguna vez, como Galileo cuando soltó su célebre frase, nos vemos ante alguna situación en la que tenemos que agachar la cabeza y reconocer que son los menos malos en el desolado panorama de la banda ancha en España. En arameo, sánscrito y otras lenguas exóticas y/o muertas comencé a jurar yo cuando, el miércoles por la tarde, después de llegar tarde debido a un compromiso, descubrí que mi router Zyxel 650HW no sincronizaba ni a tiros... y la culpa solo podía ser de Telefónica.
La verdad es que me sentó como un patada en el culo. Tengo ADSL desde marzo de 2000, y excepto los primeros e inciertos tiempos con Terra, que fueron de juzgado de guardia debido a la inexperiencia y pobre implantación del servicio, la conexión no me ha dado nunca ningún problema grave. Una comprobación que tengo mas que aprendida me demuestra que mi configuración es correcta, y que todo está en su sitio. Pero el maldito piloto DSL del router no se enciende. En vez de esperarme un poco, por si se arregla solo (que es lo primero que sueles hacer), decido llamar al SAT de ADSL de Telefónica. La espera es mínima hasta que me pasan con una operadora muy correcta, que me pide los datos básicos y me hace una serie de preguntas, a las que respondo con concisión, asegurándole que ya he hecho todos los diagnósticos posibles por mi parte, y que estoy convencido que el problema se encuentra a nivel de central. Sus pruebas confirman que se trata de un inconveniente en mi línea, del todo ajena a mi equipo. La teleoperadora recoge mi reclamación, me atiende con mucha educación y me da el número de boletín. Pero yo sigo sin poder conectar, y en casa estamos todos con caras largas por no podernos enchufar a Second Life. Y a mi me urge mirar el correo y contestar un par de mensajes importantes. Saco los dos portátiles Toshiba y, tras un poco de cacharreo, conecto uno mediante GPRS, para que Marta pueda hacer sus cosas, y con el mío tiro de módem y línea telefónica, como en los viejos tiempos de los que ya no quiero acordarme.
Me sorprende que sea tan sencillo configurar un Acceso Telefónico a Redes en Windows Vista. Por suerte, aún recuerdo de memoria el número de nodo de Freeredi (http://www.redi.es/), que había utilizado bastante en el pasado para pruebas y emergencias, y logro conectar a la Red sin mayores calamidades. Una lección de humildad a base de conexión a 53 Kb, en estos tiempos en los que la banda ancha parece ser la norma, y no la excepción, siempre es de agradecer. Logro contestar mi correo, hacer un par de consultas y tomarme con estoica paciencia la escasa velocidad de la conexión. Entretanto, ya he movido mis shady contacts en Telefónica: mi compadre del alma se molesta en mirarlo, me comenta por encima el proceso seguido hasta el momento y que el diagnóstico apunta que, en efecto, el problema está en la central: un cortocircuito en el cable de repartición. La avería ya ha pasado a los técnicos de calle encargados de su reparación, y solo me cabe esperar. Casi rezo una oración antes de irme a dormir para que el problema dure lo menos posible...
Al día siguiente, estando en el trabajo, recibo un SMS de mi mujer diciéndome que el ADSL ya funciona, a eso de las 12 de la mañana. Compruebo en el "Friends Online" de la Web de Second Life que, en efecto, el avatar de Marta está conectado. Me quito un GRAN peso de encima. Mas o menos a las 13:00, recibo en el móvil la llamada de una técnico de Telefónica, preguntándome si la avería está resuelta. Le comento que no lo he podido comprobar personalmente, pero que me informan de casa de que así lo parece. Tonto sería si pensase que todas las averías de ADSL se resuelven con esta celeridad en menos de 12 horas, pero a la vista de lo expuesto, tengo que acallar mis dudas y repetir entre dientes, al igual que el sabio veneciano, que "Eppur Si Muove" (Y Sin Embargo, Se Mueve)...