El Síndrome Madelman
A mi, que tanto me gusta la psicología de pasillo, no hay nada que me guste mas (con excepción de alguna amiga que me trae loco) que hallar un nombre rimbombante con el que bautizar y resumir a un comportamiento determinado. Cuando desayunaba hoy con los compañeros de la oficina, el tema que ha surgido es el de las averías de coche, su posible previsión y lo que llevan en el maletero por si puede ser útil. Algunos llevan auténticos arsenales y equipos de emergencia, que a buen seguro no utilizarán nunca. Por ello, en honor a uno de mis juguetes de infancia favoritos (cuyo lema era "lo pueden todo"), a esta manía compulsiva de "llevar de todo" y tener mas útiles y herramientas que un catálogo de Leroy Merlin, lo he denominado "síndrome Madelman".
Un Madelman jamás venía sin complementos, y soy el primero en aceptar que esta manía me afecta en alto grado: en las fundas que cuelgan del cinturón llevo siempre un Leatherman Wave (www.leatherman.com), una Victorinox Cybertool (www.victorinox.com) y una linterna Maglite (www.maglite.com). La vida diaria me ha enseñado que con estos útiles puedes arreglar un ordenador, abrir una lata o una botella, cambiar las pilas a un juguete, salir de un ascensor bloqueado, instalar una lámpara, sustituir un enchufe y mil cosas mas, a las que solo hay que ponerles un poco de habilidad y algo de imaginación.
Es el Sindrome Madelman el que explica el éxito de las tiendas dedicadas al bricolage, que en los "todo a 100" haya esas enormes estanterías de herramientas, que en las ferreterías de mi barrio haya que hacer mas de media hora de cola para comprar un simple tornillo, que los "megastores" de informática estén llenos, o que el tipo que pone la parada de "tuercas, cables y tornillos" en el mercadillo local del domingo se forre. Que los taladros, destornilladores, lijadoras y otras herramientas eléctricas arrasen en el día del Padre. Que se pierdan muchas horas con medio cuerpo metido bajo el capó o dentro del maletero del coche. Y hasta que cualquiera se atreva a montar un mueble de Ikea aún sin haberlo hecho en la vida. "Para eso tengo herramientas" y "eso lo arreglo yo en dos escopetazos" suelen ser las frases mas oídas antes de que el síndrome se manifieste en toda su extensión. Por cierto, ahora no me acuerdo de donde puse la Dremel y tengo que hacer una cosilla...