Please, Don't Feed The Trolls
Por lo que veo, a partir de ahora habremos de tener mucho cuidado con lo que se dice cada vez que nos subimos a la sillita, so pena de que nos larguen un buen puro: http://www.internautas.org/html/4546.html. Y es que en la blogosfera hay de todo: gente que escribe como los ángeles, personas con opinión propia, enanos mentales y verdaderos vándalos del verbo. Y sobre todo, hay trolls: usuarios que disfrutan, amparados en el anonimato, insultando a los participantes en un foro o blog, sembrando el caos o expresando opiniones incendiarias. La norma en Internet al respecto de esto es clara: no hay que alimentar al troll. Es decir, hay que ignorarle y no responder a sus diatribas, pues de lo contrario, se crecen, y convierten cualquer panel de opinión serio en un muladar.

A veces me alegro de que no me haga caso ni Dios en Hammer Horror, porque me ahorro muchísimos dolores de cabeza y no pocos disgustos. A lo mas que he llegado es a borrar algún comentario estúpido o insultante que no venía a cuento, o algún conato de spam. No tengo lectores pero, por suerte, tampoco tengo trolls, con lo que el karma queda equilibrado.
Un buen ejemplo de lo que son los trolls y como actúan lo tenéis en uno de mis blogs favoritos, Magonia (http://blogs.elcorreodigital.com/magonia). Escrito por el periodista Luis Alfonso Gámez, su propósito es difundir el pensamiento científico desde el escepticismo, para evitar el avance del "pensamiento mágico", o creencias irracionales. Arpíos contra magufos, lo que da siempre pie a acaloradas discusiones por parte de ambos bandos. Es indiferente el tema que Gámez desarrolle en el blog: tarde o temprano, aparecen los trolls de plantilla, ya sea insultando, desviando la atención o quitándole la razón al autor. Aunque no tengan ni idea. Otros usuarios, escépticos como Gámez, opinan a su vez y le meten el dedo en el ojo a los trolls (lo que no debería hacerse), con lo que comienza la guerra de patio de colegio y los comentarios de todo signo. Admiro a este colega de oficio por la paciencia que tiene con toda esta manga de revoltosos.
Luis Alfonso es también un buen ejemplo sobre la responsabilidad que hay que tener a la hora de escribir en un blog. Hace tiempo, Gámez dedicó una serie de comentarios, no muy laudatorios, pero si ciertos y muy puestos en razón, acerca de los órdagos lanzados por el famoso misteriólogo y escritor J. J. Benítez. Ni corto ni perezoso, Benítez demandó a Gámez por todo lo alto, solicitando 80.000 euros por daños al honor... La historia completa se puede leer en Magonia, y la recomiendo muy especialmente:
Gámez retiró los comentarios "ofensivos", pero el juez falló a favor de Benítez y condenó a Luis Alfonso a pagar 6.000 euros en concepto de indemnización (bastante menos de lo que pedía J.J., al que además se reconoce en el fallo como a un charlatán profesional). Todo esto viene a cuento porque, cuando los trolls no saben que decir en Magonia, se dedican a soltar pullas y lindezas contra Gámez a cuenta de este tema, lo que a mi me parece ya caer muy bajo y deja patentes las intenciones de estos sujetos, de ofender por el puro placer de hacerlo.
Pase lo que pase, nunca alimentéis a un troll. Con un poco de suerte se morirá de hambre, aunque buscará otro comedero donde poder desarrollar su infame actividad...
Ok, we won't feed the trolls, it's a deal!, ... but, please, keep feeding us with your words and thoughts :-)
Escrito por Moona — 24 Oct 2007, 21:17
Om...
Ya somos dos sin lectores ni trolls.
Pero lo del dibujo no se parece más a un leprechaun?
Saludos.
Escrito por Tida — 26 Oct 2007, 10:50