De Vuelta... y Media
Dice mi esquiva musa que ya está bien de hacer el vago, y que sería buena cosa retomar el blog allá donde lo dejé, mas o menos a finales del FICEB, tras lo que he estado "missing in action" y no poco acatarrado. Volver a las pequeñas cosas de todos los días: la observación de la cotidianeidad, las argucias con el ordenador, la batalla diaria contra los teleoperadores de Orange, la constatación dolorosa de que no se ya vivir sin Internet ni un solo día... Solo tu mismo puedes cambiar, el mundo que te rodea es inmutable, y lo he podido constatar camino de la oficina, retomando de nuevo ese safari callejero que supone el desplazamiento en Metro. Cambian las caras de los repartidores de periódicos gratuitos, pero la mueca de incredulidad cuando no les aceptas su panfleto es la misma. Idénticos rostros cargados de sueño y anonimato en el vagón, que te miran sin verte, y que hacen lo posible por ignorarte cuando, con toda la educación de que eres capaz, les pides que te dejen pasar para poder bajarte...
Hasta al salir del Metro, el chico de color habitual reparte la publicidad del mago africano de turno que lo soluciona todo, por mas que cambia de nombre con sospechosa frecuencia. Regresan la rutina del primer cigarrillo calle abajo, el gesto automatizado de fichar, el desayuno en el bar con los compañeros y el mirar de reojo el reloj en la pared, para comprobar si la hora de salida está mas cerca.
Si llevas media vida haciendo todo esto, ¿por qué te cuesta tanto retomarlo cuando lo dejas por unos días? Pregunta insondable donde las haya...