Hammer Horror

05 Sep, 2007

El Efecto "Donettes"

— Escrito por dominatrix @ 13:31

Si no fallan los cálculos, hoy es 5 de Septiembre, y eso significa que, justo dentro de un mes, estaré inmerso en la vorágine habitual del FICEB... En estas fechas es habitual que la pregunta que mas me hacen sea acerca de la fecha exacta del Festival (del 3 al 7 de Octubre de 2007) y que sufra el efecto sin paliativos del efecto Donettes. Me doy cuenta que estas dos constantes han variado un poco de cara a esta edición (la número 15 ya), y me llena de estupor el que me pregunten acerca de "por qué no se hace el FICEB este año" y si nos han "expulsado de La Farga". Con la pretensión de ahorrarme mas de dos y mas de tres explicaciones al respecto, las respuestas vienen a continuación.


Contestaré a lo apuntado en la entradilla, aunque no necesariamente en el orden que ha sido planteado. Mal que les pese a los agoreros, la decimoquinta edición del FICEB se celebrará en su plaza habitual de La Farga de L'Hospitalet en las fechas previstas, del 3 al 7 de Octubre de 2007: toda la información está disponible en nuestra Web, http:/www.ficeb.com. El Festival no ha sido "expulsado" de La Farga: el Ayuntamiento de L'Hospitalet, gestor del recinto por ser este de titularidad municipal, decidió en pleno y a propuesta de ERC, el no renovar el contrato que le ligaba con FICEB por razones de índole diversa, y susceptibles de debate. Dicho contrato expira a finales de 2007, por lo que la decimoquinta edición no se ve afectada por esta decisión. Será en 2008 cuando tengamos que mudarnos a alguna otra parte, dejando atrás el cariño y la entrega que nos han venido otorgando, desde 1998, la ciudad de Hospitalet y su gente. Usted sabrá lo que hace, señor Corbacho, que para eso es el alcalde. No es ningún secreto que la política y el sexo nunca se han llevado bien, al menos de manera pública...


Liquidados los desagradables asuntos institucionales, toca desarrollar mi teoría acerca de lo que he dado en llamar "efecto Donettes", y que es un fenómeno típico del mes de Septiembre y principios de Octubre. Al igual que en el anuncio de tan famosa repostería, en este lapso temporal me salen amigos por todas partes. Gente de la que no he tenido noticias en meses enteros se interesa de pronto por mi humilde persona, no sea caso de que me sobre alguna entrada para el Festival. Un ex-conocido mío llegó a tener el cuajo de llamarme estando yo a mitad de la comida del jurado del premio Tacón de Aguja, reunido con todos los VIP, para informarme de que estaba en la puerta y que podía irle a buscar. Por eso es ex-conocido... Mis atribuciones en la Organización solo me permiten solicitar pases de Expositor nominales para la gente que va a trabajar y/o colaborar conmigo de manera directa en el Club Bizarre: los demás han de seguir los trámites habituales que garantizan la entrada a visitantes o profesionales acreditados. Las normas del FICEB son muy claras sobre el particular.


El Director se ríe mucho cuando afirmo, muy en serio, que intentar colarse en el Festival es poco menos que un deporte nacional, y de consideración casi olímpica. Es algo inevitable y que ocurre en cualquier feria profesional... solo que en el caso del Festival, el número de "deportistas" se dispara. En estos últimos lustros he visto de todo: intentos de entrada a lo Don Tancredo, falsas credenciales de prensa, solicitudes de empresas sin relación alguna con el sector adulto, fotocopias mas o menos logradas, nombres únicos con múltiples fisonomías, conatos de reventa y hasta disfraces a lo Mortadelo. Es tal la pasión que levanta el asunto entre sus practicantes, que estoy por calificarlo como parafilia. La denominación sería capelofilia (del griego kapelos, que significa sombrero o gorro), y el capelofílico sería aquel que experimenta un intenso placer obviando el paso por taquilla o centro de acreditaciones, y yendo de gorra.


El influjo de una parafilia como ésta es tan poderoso, que ni yo mismo soy capaz de sustraerme a ella. Aún siento algo muy especial cuando accedo al FICEB por la puerta de acreditaciones, y ni el personal de puerta ni el de seguridad se molesta en pedirme que les enseñe ese pedacito de cartón cuya magia franquea la puerta del Cielo... o del Infierno, según versiones. Son ya demasiados años en Organización, mi aspecto es inconfundible y todo el mundo me conoce de sobras. Y espero de corazón seguir siendo "capelofílico" durante muchos años, mal que les pese a despistados de turno, políticos sátrapas, amigos interesados, detractores en general y enemigos en particular.


Comentarios


Añadir comentario


authimage






Powered by pLog