La Ubicuidad del MP3
No cabe duda alguna: el formato MP3 (MPEG Layer 3) ha triunfado por todo lo alto. Desde los tiempos heroicos en los que tenía que dejar el Pentium II trabajando toda la noche, con el Fraunhofer a pelo bajo MS-DOS, para poder convertir un puñado de archivos WAV (era la única forma de hacerlo), hasta el presente, como ha cambiado el cuento... El programa CDEX (http://cdexos.sourceforge.net), con el Pentium D detrás, comprime un CD entero en MP3, con calidad aceptable y "tags", en tres o cuatro minutos. Ni ACC, ni MP32, ni WMA, ni OGG, ni nada: ¿qué es lo que aceptan tanto tu nueva cadena de música, asequible lector MP4 con pantalla made in China, archivador digital, reproductor de DVD, Ipod de diversos sabores, TV de plantalla plana, auriculares o lápiz de memoria con hardware incorporado, Zune, marco de fotos digital, PDA, teléfono móvil u otros adminículos y/o aparatos? Pues MP3, el de toda la vida, como mucho a 160 kpbs, 44 Khz y en "bitrate" variable cuando toca...
Mis viajes matutinos en metro me descubren a gente de todas las edades y extracciones sociales, con los auriculares puestos y conectados al móvil, al reproductor clónico, al Ipod, la PDA o el Isuffle. Cada uno con su música, obtenida por medios legales o no, inmerso su pequeño universo sonoro que le aisla de lo deprimente que es viajar en transporte público a las siete de la mañana... Alguno rebusca una pila de recambio en el bolsillo, otro mira la pantalla con ojos legañosos, y no falta el que comparte su música contigo gracias a un volumen de juzgado de guardia: mientras el cerebro no se le salga por las orejas...
Les miro y me río para mis adentros. Los dos walkman que tengo viven en el cementerio de elefantes electrónico de algún cajón remoto. El lector de CD-Rom portátil ya no se ni donde está. Mis primeros ficheros MP3 datan de 1998: los grabo en DVD, porque en CD ya no me cunde como antes. Colgada del hombro llevo una maleta de cuero que transporta el Mac iBook G4, el "juguete" de mi parque informático. En ella también viaja un disco duro externo USB de 2'5 de 100Gb, con lo mas selecto de mi colección, los cables necesarios y unos auriculares de botón de cierta calidad. Si logro aclararme con el iTunes (un software que detesto especialmente), hoy en la oficina, escucharé música mientras trabajo. No habrá mas remedio que tirar de auriculares: mi departamento es grande, uno tiene su reproductor Airis de baratillo conectado, el de mas allá, el móvil Samsung con tarjeta Micro-SD de 1Gb, y el que ha tenido la suerte de que le toque ordenador HP con altavoces incorporados, los MP3 en el disco duro, de tapadillo.
Pocos formatos han conocido un éxito y una diversidad de aparatos a su servicio tan grande...
