Tempus Fugit
Tempus Fugit... El tiempo vuela...

Hoy he recibido un correo electrónico de Network Solutions notificándome la expiración de uno de los dominios que tengo registrados. En mas de diez años que llevo en Internet, es la primera vez que permito que ocurra esto. Fue un dominio que se solicitó para un proyecto que tenía con una amiga, y que emprendí con muchísima ilusión, pese a que para mí solo suponía un montón de trabajo: crear una Web desde cero no es tarea fácil si quieres hacer algo decente. El proyecto mencionado ha muerto de manera natural, por desidia de la persona que tenía que impulsarlo, lo que nos ha llevado a esta situación. ¿Cuantas miles de veces habrá ocurrido lo mismo a lo largo y ancho de la Red?
Hubo una época en la que la creación de páginas web absorbía casi todo mi tiempo. Había trabajos remunerados (pocos), y muchos encargos, chapuzas, retoques y "por mi ya vale", por lo que acabé muy desencantado del tema, llegando a descuidar mis propias páginas en Internet.
Lo que me intranquiliza no poco es ver lo rápido que transcurre el tiempo. El dominio al que hacía mención se registró con Netsol por tres años, para aprovechar el descuento... y desde Marzo o así, me están urgiendo a que lo renueve, so pena de perderlo. No sin cierta pena, y al ver que la "parte contratante" ha decidido no dar señales de vida, he archivado el mensaje en la carpeta ad hoc de Eudora y olvidado el tema.
Se hace difícil hacer una web para alguien que tiene solo los mínimos conocimientos indispensables sobre Internet, que la pide porque "debe" tenerla, y que no es consciente del mucho trabajo que implica esto. Te discuten el precio de compra del dominio, la tasa del "hosting", ponen cara rara cuando les dices que tardarás una semana en tenerla lista... En su fuero interno, creo que llegan a pensar que les estás tomando el pelo, cobrándoles por algo que es "muy fácil" (según ellos) de hacer: ¿acaso no está Internet lleno a reventar de webs?
He tenido varios clientes de este tipo y que, por diversas razones, decidieron prescindir de mis servicios, y aprovechando la experiencia adquirida, buscar un servicio mas "profesional" a sus ojos. De algunos he tenido noticias directas algo mas tarde: estos "ex" pudieron comprobar en carne propia que, en esto de las Web, hay profesionales muy válidos, pero también montones de charlatanes y correveidiles.
Como la magdalena mojada en té de Proust, un simple e-mail ha servido para rememorar las semanas y meses en las que todo eran "tags" HTML, banners, enlaces, tablas y botones. Y no había otra cosa. Aprendí a hacer páginas Web, si, pero también perdí amigos y la poca inocencia internaútica que me quedaba. La muerte definitiva de un dominio no es cosa para alegrarse, pero en algunos sentidos, es toda una liberación.