Regalos Intangibles
Ayer, día 29 de Julio, era Santa Marta, y por lo tanto, la onomástica de mi sufrida esposa (sufrida, mas que nada, por la paciencia que tiene para aguantarme). Aparte de varios regalos personales para ella, decidí hacerme el original y regalarle algo virtual en el contexto de Second Life, al que también se conecta con su propio avatar. Tras considerar diversas opciones (los cheques y certificados de regalo existen en SL), decidí que lo que mas ilusión le haría iba a ser un apartamento virtual para ella sola, ya que ambos mantenemos vidas separadas en el simulador. Y por lo que parece, la idea le ha encantado...
Al conectarse el sábado por la tarde, el avatar de Marta recibió una misteriosa cajita enviada por el mío. Dentro encontró un ramo de rosas virtual, un landmark o "atajo" con la localización del apartamento, y los documentos legales relacionados con el alquiler: de momento, he optado por esta fórmula, mas barata que la compra de casas o terrenos, para que pruebe y decida si quiere continuar. El alquiler, por un mes completo, le permite disfrutar de una sencilla, aunque cómoda, casa de dos plantas en la región de Molokai, junto a la playa. Conozco ese simulador porque sus dueñas, Chelley y Tanya, poseen también el ordenador donde está situada mi casa, en Kohala: son inglesas, gente muy amistosa y con las que mantengo una excelente relación. Eso siempre contribuye a allanar cualquier problema que pueda surgir en el enrevesado panorama inmobiliario de Second Life (y que se parece misteriosamente al de la vida real...)
Marta se ha aplicado con entusiasmo a decorar su casita virtual, y ya ha descubierto lo divertido que es ir a comprar muebles, comparar precios, contar "prims" y colocar las cosas en su sitio. Siempre hemos tenido debilidad por las casas de muñecas (mi madre tiene una que le regalamos, y que le he ayudado a completar con mis habilidades de modelista a escala), por lo que el regalo virtual ha sido todo un éxito. Nuevos tiempos, nuevas costumbres... ¿Qué será lo próximo?