Hammer Horror

11 Abr, 2007

Who Watches The Watchmen?

— Escrito por dominatrix @ 21:16

No puedo menos que sumarme a la indignación pública y al ataque de vergüenzas ajenas que se extiende como un incendio entre la comunidad internauta: la gabela impuesta por la SGAE a la sociedad de la información amenaza con ser el escupitajo de un niño en el Orinoco si lo comparamos con el órdago que se nos viene encima. La pretensión de la SGAE y otras asociaciones privadas afines de erigirse en juez y parte al amparo de la reforma del artículo 17 de la LSSI me parece un ataque frontal gravísimo contra la libertad de expresión, y una afrenta a todo internauta responsable y con dos dedos de frente.


Cuando leí la noticia ayer en la página de la Asociación, me pilló tan descolocado que no sabía si creérmelo o no. Aunque sabiendo como las gasta la SGAE, lo mejor es ponerse en guardia. De ahí surge el comentario que inducía a duda en la entrada de ayer, y que jrem ha respondido esta mañana. Ya está corregido, compañero, y me siento mucho mas belicoso hoy que ayer.

Ante la que está cayendo, y del todo consciente de lo que nos estamos jugando, uno mi modesta voz a la miríada de ciudadanos de la Red que se sienten tan atropellados, chuleados e insultados como yo mismo. Los mercachifles de la mal llamada "cultura" se creen lo bastante legitimados como para ejercer un malsano j'accuse contra todo aquel que ose desafiar su anticuada patente de corso. En nombre de una serie de "artistas" y "representados", cuyo "trabajo" ni me gusta, ni me aporta nada, ni apoyo en modo alguno, la SGAE pretende azuzar a mi operador de Internet para que vigile lo que hago, lo que bajo o donde me meto, y en caso de que me pase al lado oscuro de la Fuerza, que me delate para que pueda caer encima mío todo el peso de la Ley. Mala cosa me parece que una empresa PRIVADA y con la que no tenemos NADA QUE VER ni mi operador ni yo, se calce la gorra de gendarme y se dedique a decidir lo que está bien y lo que está mal, y que encima pretenda que sean otros los que le hagan el trabajo sucio. Hay algo llamado "secreto de las comunicaciones" que me parece que está por encima del ansia de enriquecimiento de algunos...

No es solo la libertad lo que nos jugamos, también nos tocará el bolsillo. Igual que está ocurriendo con el ultrajante canon, si las operadoras han de mantener registros y aumentar el control de sus redes, eso supondrá un coste extra que acabará transladándose al burro de todos los palos, es decir, el usuario. El mismo usuario al que sangran sin vergüenza alguna por comprarse un CD de música, una impresora, un scanner, un fax, un reproductor MP3 o DVD, por querer llarmar por móvil o bajarse un tono, por hacerse una fotocopia del DNI, por fotografiar la fiesta de cumpleaños de sus hijos y un largo etcétera mas... Y al que encima tratan como un delincuente en potencia que solo quiere "robar" su "trabajo". Que se lo metan donde les quepa, allá donde la espalda pierde su glorioso nombre. Lo digo en serio. Esto ya no es defensa de la cultura patria, es filibusterismo puro y duro. Es exigir la sopa boba a punta de cañón, vivir a cuenta del borreguismo social imperante y querer poner puertas al campo por real decreto.

Estoy tan en contra de la piratería como ustedes, señores de la SGAE. Pero el que representen a zánganos de talento tan dudoso como Alejandro Sanz, La Oreja de Van Gogh, Alex Ubago, Operaciones Triunfo surtidas y demás caterva, no les otorga el "ius vitaenecisque" para ponerse por encima de la ley y arrogarse atribuciones que ya querría para sí el Gran Hermano original, el de George Orwell. Si aprecian ustedes un indicio de delito en cualquier parte de la red, o se creen víctimas de él, hagan como cualquier empresa o particular de este bendito país, y denúncienlo con energía y rigor, usando para ellos los mismos canales y posibilidades legales que tenemos los demás. No pretendan ser mas papistas que el papa, ni mas resolutos que Juana de Arco. Si ustedes se salen con la suya, ¿quien nos garantiza que otros sectores no exigirán el mismo derecho de pernada y de sanción eclesiástica? Tanto chupar de la misma ubre acabará dejándola seca para todos...

Porque, ¿quien vigila a los vigilantes? Como el Rorschach de Watchmen, ni aún delante del mismísimo Armagedón pienso claudicar. Avisados quedan.


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