De Muñecas Hinchables Y Viejas Glorias
Preparando los temas relativos al II Sexe En Catalá, que se inaugura el próximo viernes 30 en el Recinte Firal de Manresa, he pasado por el "blog" de Juli, y no he podido menos que sonreír ante la idea planteada por mi director y amigo: organizar una exposición dedicada a las muñecas hinchables. Aunque de entrada pueda parecer un poco risible, es un tema interesante, y que ha corrido siempre parejo con el "boom" de la industria del sexo en las últimas décadas. Va a ser seguro uno de los temas que trataremos cuando nos encontremos en Manresa este fin de semana...
El Sexe en Catalá de este año pinta divertido, y no pienso perdérmelo. Soy de la opinión de que la elección de Max Cortés como director ha sido un acierto: es un gran profesional, y aún mejor persona. Con él cabe cualquier cosa, excepto el aburrimiento. No puedo olvidar tampoco que nuestra invitada de honor es la famosa ex-actriz y ex-política Ilona Staller, alias Cicciolina: junto a ella he pasado muchos momentos inolvidables en dos ediciones del FICEB. Sobre todo en la de 2000, la del décimo aniversario, de la que guardo muchas anécdotas muy saladas. Si alguno de vosotros pasa por el Recinte Firal de Manresa este sábado, estaré allí a vuestra entera disposición.
De vuelta al tema de las muñecas hinchables, Juli se hace eco de una teoría, no suficientemente comprobada, que afirma que las muñecas hinchables las inventaron los alemanes en la II Guerra Mundial. En lugar de explicar toda la historia, os emplazo a que leáis un excelente artículo de Juan Terranova en
http://www.elinterpretador.net/20JuanTerranova-NazismoBizarro.htm<br />Lo cierto es que no hay mucha información en Internet sobre el asunto, que "si non e vero, e ben trobato", pero huele a "hoax" de lejos. Es precisamente a los alemanes a quien tenemos que agradecer la amplia panoplia de cacharros que suelen exponerse en las estanterías de los sex-shops: después de la guerra, y con un altísimo número de mutilados y viudas, los científicos teutones buscaron soluciones para el goce sexual de estas personas. No olvidemos tampoco la existencia de la Joy Division, de la que solo disfrutaban los oficiales. Puede que estos hechos sea la base donde se funda la leyenda de Borghild o Brunilda, la muñeca hinchable alemana, que yo no me creo.
Pese al importante papel que han tenido las muñecas hinchables como reinas del sex-shop (queda claro que el consolador es el rey) y nunca confesado objeto del deseo, se las denosta, repudia y se les hace mofa de manera pública y notoria. Rara es ya la despedida de soltero masculina en la que uno de estos juguetes no está presente: casi siempre son las mas bajas de gama, las que son mas objetos de broma que juguete sexual, y puede que parte de su mala fama se origine en estas coordenadas. Cierto es que hay muñecas hinchables muy poco agraciadas, pero también las hay muy apetitosas. Como todo, solo es cuestión de precio: una visita a la archifamosa Web http://www.realdoll.com/ basta para confirmarlo.
Por todo esto, Juli, estoy contigo en lo de las muñecas hinchables. Son realmente todo un icono del mundo del sexo, y han tenido sus minutos de gloria en el cine ("Tamaño Natural", de nuestro querido Berlanga) o en la literatura ("Wilt", de Tom Sharpe), entre otros frentes. Es por culpa del libro citado que la muñeca hinchable que tenía, hace muchos años, se llamaba Angelique... El universo de las muñecas hinchables, lleno de anuncios antiguos, chistes, referencias y leyendas "sotto-voce" me fascina tanto como el propio juguete en sí, y es en ese ámbito donde puedes contar con mi colaboración. Nos vemos en Manresa entonces, y ya veremos quien paga la copa después...