Pasando MUCHO miedo
Muchos de vosotros debéis pensar que exagero cuando hablo
del ADSL a nivel comercial como si de una guerra se tratase… Para mí si lo es:
estoy sometido a ataques de manera constante, y tengo que luchar palmo a palmo
para defender lo mío. Si anteayer fue Jazztel la que me sometió a fastidioso asedio telefónico, hoy le ha tocado el turno a Ya.com. Me parece perfecto y legítimo que una operadora intente captar clientes, pero, ¿por qué tiene que hacerlo llamando a horas intempestivas (casi las 20:00) e interrumpiendo mis
actividades diarias? De dos a cinco veces por semana, alguien le cuelga una
diana a mi línea e intenta hacer puntería con ella. ¿Existe una “lista Robinson”
de ADSL? Porque si la hay, me apunto ahora mismo.
Aparte de la molestia y la tocadura de narices (he perdido
la cuenta de cuantas veces me ha llamado la gente de Ya.com), siempre subyace el miedo de que, tras colgar el teléfono, seas víctima de un “slamming”
descarado pese a haber dicho por activa y por pasiva que no te interesa lo que
te ofrecen. Estás a merced del teleoperador de la empresa subcontratada por la
operadora de turno: si él entiende o decide por su cuenta que has dicho que sí,
ya te puedes ir preparando. Veamos si puedo explicarlo…
En cuanto ha sonado la línea del despacho, me he puesto en
guardia. Operadora seguro: acabas desarrollando un sexto sentido para esto. Una voz con un fuerte acento árabe y un castellano un tanto vacilante pregunta por mi nombre completo.
INCISO IMPORTANTE: Me gustaría que quedase muy claro que no
soy racista en absoluto: mis padres fueron emigrantes, y vivo en un barrio con
mas nacionalidades que la ONU. Tengo amigos de todas las razas, credos y
nacionalidades repartidos por todo el mundo. Se me parte el alma todos los días
cuando, al salir de casa a las 7:00 todas las mañanas, me tropiezo con la chica
colombiana que limpia la escalera, y que me consta que lleva muchas mas horas
despierta y trabajando que yo. Y encima, cobra una miseria.
Digo esto para que nadie me tome a mal si opino que no creo
que el chico que me ha llamado sea el mas adecuado para el trabajo que
desempeña. No me cabe duda de que debe tener mas estudios y preparación que yo, que soy un pobre chusquero. Pero trabajando en telemarketing, el dominio del idioma es fundamental. No quiero apostar a que mucha gente es bastante menos comprensiva que yo, y se molestará muchísimo si, para un asunto de este tipo, le llama alguien con acento extranjero, por innata desconfianza. Este detalle
es importante para lo que deseo comentar.
El diálogo, auténticamente para besugos y al pie de la letra
del manual, ha tenido algunos aspectos que merecen tomar nota. Me ha preguntado que si tenía línea con Telefónica, a lo que le he respondido que si (ya sabemos que sin este requisito, la operadora no puede hacer nada). A continuación, que si tenía ordenador: vale, estoy precisamente delante de él. Sin darme tiempo a reaccionar, me ha espetado “¿Cuánto paga usted por su ADSL y su tarifa plana de llamadas?” Me he negado a responder con una evasiva, puesto que la baza que va a jugar a continuación es la de la economía. Atentos al detalle de que las operadoras ya no conciben otro tipo de oferta que no sea la de “conexión+llamadas”, y asumen que todos la tenemos. Llegados a este punto, he comenzado a desgranar mis argumentos habituales, dejando bien claro, por si se graba la conversación, el “No Me Interesa”. Y ahí es donde me ha entrado el pánico: el operador, o no me oía, o no me entendía, o se estaba haciendo el tonto, porque ha continuado hablándome de “las ventajas de nuestra compañía” haciendo caso omiso de lo que le estaba diciendo. He intentado serenarme, hablar mas despacio y decirle que no tengo ningún interés en trabajar con su empresa, que ya he tenido experiencia con ellos y la respuesta es NO. Me ha costado lo mío, pero al final pareció rendirse y pude colgar tras despedirme con cierta educación.
Y ese sigue siendo mi gran miedo: que finalizada la conversación, un operador desconocido que no ha entendido apenas las razones de mi negativa (muchos te tratan casi de tonto por no aceptar una oferta TAN buena), ya sea por despiste, malicia o comisión por alta, decida apuntarte con ellos. Tienen ya casi todos los datos necesarios para formalizar la petición antes de llamarte, lo pueden echar adelante y, si falta alguno, la operadora te lo solicitará mas adelante. Un buen día, vas a conectarte y ves que no tienes ADSL. Levantas el teléfono, y no tienes tono. Llamas a Telefónica y te informan de que tu ya no eres cliente suyo, que has pasado a otra operadora, y por motivos legales, no pueden decirte cual es. “Slamming” puro y duro: ya te puedes ir preparando para una interminable guerra de llamadas, reclamaciones, trámites y hasta denuncias que, en el mejor de los casos, durará de dos a tres meses hasta que se pueda dejar todo como estaba.
Estoy harto de vivir con ese temor en el cuerpo semana sí,
semana también. Señores operadores de telefonía: hagan sus ofertas, su
publicidad, sus regalos y lo que quieran. Los interesados ya se pondrán en
contacto con ustedes. Pero, por favor, dejen de invadir mi privacidad, mi
tiempo libre, y de hacerme sentir esta espada de Damocles que realmente me
aterra.