Una Pastillita Azul
El viernes por la tarde recibí la llamada de un tal Alvaro de Cózar, periodista de El País, que estaba preparando un artículo sobre los usos no médicos de la Viagra. Contactó conmigo a través de Natalia, y mantuvimos una larga y animada charla por el móvil. Como prometió, el artículo se publicó el domingo, el enlace es:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Sexo/azul/manana/elpepusoc/20061217elpepisoc_5/Tes
(aún sigo peleándome con el tema de los "links" en pLog, no hay manera de ponerlos como yo quisiera). Aunque le di bastantes pistas e indicaciones sobre los temas que relata, solo se me cita de pasada, es lo normal.
De todas maneras, siempre estoy dispuesto a ayudar a un compañero de Prensa: son muchos años de FICEB a las espaldas y he tratado con los medios mas inimaginables. La anécdota del actor porno inflado a base de Viagra es cierta: me la relató un director amigo mío de primera mano.
El tema del porno es muy curioso: siempre está ahí, pese a que todo el mundo parezca negar su existencia o su uso y disfrute. El sábado por la noche estábamos invitados a cenar en casa de nuestros buenos amigos Alberto y Loli, y como es norma habitual en estos casos, la velada se alargó hasta altas horas de la madrugada. La televisión estaba puesta, aunque sin sonido: apenas veo la caja tonta, y mucho menos hasta tan tarde. Excepto las cadenas de alcance nacional, casi todas las pequeñas programan cine adulto o contenidos muy subidos de tono sin cortarse un pelo: CD TV, Canal 25, Tele Taxi TV y algunas mas que no recuerdo.
Siendo un veterano de la industria, no voy a escandalizarme de dicho contenido, pero si de como presenta: paso mucha vergüenza ajena. En CD TV había una especie de "talk show", patrocinado por Thagson Video a la brava, por el que primero pasaron Lucía Lapiedra y Pipi Estrada (sin comentarios), y luego, la extraña pareja formada por Sandra G (una presunta actriz erótica a la que conozco) y Paco Porras: solo puedo imaginar las tonterías que debieron soltar, por suerte para mi cordura. Me dio un poco de pena que en el plató estuviese también Sophie Evans en plan colaboradora: Sophie es amiga mía desde hace muchos años, y la aprecio en todo lo que vale. Pero al estar "retirada" como actriz porno, es lógico que se busque la vida por donde pueda.
Pasaban ya de las tres de la madrugada cuando las todas las cadenas sacaron la artillería pesada, por llamarlo de alguna manera. Si no es por la "mosca", se hace difícil saber qué canal estás viendo, pues todos tienen el mismo aspecto: anuncios de líneas eróticas, la ventana del consabido "chat" caliente por móvil y la película que toque en un recuadro muy reducido. Casi hace daño a la vista, con tantos colores abigarrados y textos minúsculos que no dejan de danzar en pantalla.
Lo que mas me llamó la atención es que todas las escenas que entreví eran "softcore", es decir, con sexo no explícito y bastante simulado, lo que me pareció lamentable. Supongo que esto se debe a algún impedimento legal, pero la impresión que me dio fue muy pobre. No me gusta el "blandiporno", es como un café descafeinado, que tampoco soporto, un "quiero y no puedo". Aquí lo único que importa es que el anunciante pague, y que la gente mande muchos SMS para engrosar aún mas las arcas, la película es mero material de relleno. Tantos años luchando por la normalización del sector, para esto... La clasificación "S" no ha muerto, solo se ha reconvertido para el formato televisivo.