Hammer Horror

09 Mar, 2009

Who Watches The Watchmen?

— Escrito por dominatrix @ 19:24

Por mas que me revienten las colas, los cubos de palomitas y los multisalas populosos, ayer tocó cine, lugar por el que no me prodigo mucho, salvo muy contadas excepciones. El ver la película Watchmen, dirigida por Zack Snyder, era una de estas excepciones obligadas. Las doce entregas del cómic creado por Alan Moore y Dave Gibbons en 1987 son para mí poco menos que sagradas (mi suegro, que es encuadernador, creó un volumen artesano con ellas para mí) y se, desde mis tiempos como redactor de la revista Comics Scene, allá por 1991, que se ha intentado llevar al cine varias veces, aunque sin éxito. Una de estas tentativas, abanderada por Joel Schumacher, quería poner a Arnold Schwarzenegger en el papel del Dr. Manhattan... Desconozco lo que dijo Arnie al respecto. Pero hoy Watchmen es una realidad fílmica, y con las lógicas cautelas, me dispuse a disfrutar de ella. Hace mas de seis años que no releeo el cómic, pero me se sus diálogos de memoria, en castellano e inglés. Mientras paladeaba las imágenes que desfilaban ante mi retina, pensaba en qué entendería el público que no sabía de antemano de donde viene este abigarrado grupo de extraños superhéroes sin poderes...


Para mí es difícil hablar de Watchmen, el cómic, sin caer en el elogio. En los 90, trabajaba para Ediciones Zinco, licenciatario en España de DC Comics, y editor de la primera versión de Watchmen en castellano: viví el lanzamiento muy de cerca y desde dentro. Nunca olvidaré aquellas incursiones en el almacén de Zinco para hacer acopio de tebeos de la casa de todo tipo... Watchmen marcó un hito por su formato (serie limitada de 12 ejemplares, que no ha tenido continuidad de ningún tipo), por su original deconstrucción del mito del superhéroe enmascarado, por su enfoque claramente cinematográfico, y por estar dirigido a un público adulto. Aunque en la obra hay claros ecos y sátiras del universo DC, Watchmen no tiene nada que ver con él, y puede ser leído sin haber tenido ningún contacto previo con el género lleno de tipos en mallas y con capas.


La trama argumental, como ya he dicho, es compleja y cuesta de seguir. A través de flashbacks y momentos presentes, conoceremos la historia de una Tierra alternativa casi idéntica a la nuestra, en la que en 1950 comenzaron a aparecer en Norteamérica héroes y villanos enmascarados, como estos habrían sido en la realidad: personas sin superpoderes de ningún tipo, vestidos de manera estrafalaria y erigidos en paladines de la justicia... o del crimen. Como humanos que son, todos tienen sus defectos y sus vicios, y el cómic no hace nada por ocultarlos: unos mueren asesinados, otros acaban sus días en un manicomio, y los mas afortunados, logran retirarse con una cierta dignidad. Estando así las cosas, un fortuito accidente nuclear convierte al científico Jon Osterman en un ser ultraterreno, con poderes ilimitados y capaz de influir en la materia a nivel subatómico, alterar el espacio-tiempo e incluso ver el futuro. Bautizado como Dr. Manhattan, y al servicio del gobierno de los EE.UU., este ser garantiza el inestable equilibrio de una guerra atómica entre su país y Rusia: si la medianoche es la hecatombe nuclear, la humanidad está a cuatro minutos de ella (el reloj marcando la medianoche es un leivmotif que se repite a lo largo de toda la obra). Esta situación fuerza al Gobierno a obligar a todos los enmascarados a retirarse: poco o nada pueden hacer para conjurar esta amenaza. Todos lo hacen, menos uno: el torturado y mentalmente cuestionado Rorschach, que a pesar de estar en busca y captura, se empeña en no claudicar en su muy personal cruzada justiciera.


La acción, como en el cómic, arranca en 1985 con el asesinato de Edward Blake, mas conocido como el Comediante, héroe a sueldo del Gobierno y cuya lista de atrocidades cometidas en ejercicio de su misión llenaría juzgados enteros. Rorschach investiga lo que parece un hecho aislado, pero que resulta ser la punta del iceberg de un plan de proporciones cataclísmicas. El resto de héroes retirados se verán implicados muy a su pesar, y obligados a luchar contra sus propios miedos en el marco de algo que supera a cualquier ser humano. Lo demás lo descubriréis por vosotros mismos.


Zack Stryder ha hecho un trabajo minucioso y preciosista, en el que muchas cosas solo se sugieren, y que habría sido impensable quince años atrás sin el concurso de los efectos especiales asistidos por ordenador. Creo que ha sido un tipo listo y se ha aprovechado de que el storyboard ya estaba hecho de antemano: el propio cómic. Ha calcado decenas de viñetas, y reproducido con fidelidad muchos de los excelentes diálogos de Watchmen. Aunque Alan Moore, guionista del Watchmen original, ha prohibido que su nombre aparezca en nada relacionado con la película, de la que abjura, no me parece a mí que ningún seguidor de la serie quede desilusionado, mas bien lo contrario. Puede que a Stryder se le haya ido un poco la mano en las escenas de lucha, y en la violencia que estas muestran: los héroes pelean como verdaderos demonios, y no se nos ahorra sangre, miembros cercenados, huesos rotos y desintegraciones varias. Pero esto no es un tebeo al uso, sino la sombría historia de una serie de personas enfrentadas a la extinción de la Humanidad.


Al igual que en el cómic, mi héroe (o anti-héroe) favorito sigue siendo Rorschach. Fascista, psicópata, avergonzado del mundo que le rodea y de su propia vida, del que se oculta tras una curiosa máscara cambiante que le permite mirarlo sin perder la poca cordura que le queda. Su desesperada tenacidad ("Ni aún delante del mismísmo Apocalipsis me rendiré"), su falta de escrúpulos a la hora de actuar y su impredicibilidad le distancia del resto de héroes, mas agobiados por el peso de sus uniformes y sus máscaras que él. Aunque solo sea por verle una vez en carne y hueso, merece la pena la película. Opinión en la que coincide mi socio y amigo Miguel Aceytuno, cofrade en la admiración hacia Watchmen, que me acompañó a ver el filme y a quien va dedicada esta entrada. Para ponernos de acuerdo, bastó con mandar un SMS con la frase clave: El Comediante ha muerto...


http://www.firstshowing.net/img/Rorschach-flame-comic.jpg


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