Take Me Down To The Paradise City...
"Donde las chicas son hermosas y la hierba es mas verde..." Es la estrofa de Paradise City, de Guns'n'Roses, una canción que tengo metida en la cabeza a todas horas... Y todo porque es el tema principal de Burnout Paradise, un juego de conducción de Criterion Games distribuido por Electronic Arts. Reconozco que nunca me han gustado los juegos "de coches" mas allá del simple vistazo curioso, aunque conozco las grandes sagas, desde Test Drive a Need for Speed, pasando por Juiced, Colin McRae?, EA F1,TOCA Racing, Gran Turismo y tantos otros... Siempre he sido mas de simuladores de vuelo, acción en 3D, arcades furibundos y muy poquita estrategia... y lo de quemar goma virtual, como que no: de hecho, ni permiso de conducir tengo. La única excepción que confirma la regla ha sido, hasta ahora, Need For Speed Underground, de EA. Lo compré original en versión "budget", y me gustó tanto, que no paré hasta acabarlo por completo. Y desde entonces, no he tenido ninguna otra veleidad sobre ruedas... hasta ahora.
Al ser usuario registrado de EA por culpa de Battlefield (por Reyes me cayó el original de Battlefield 2142, por lo que ya tengo toda la colección), recibo su boletín de novedades de vez en cuando. Así fue como me enteré del lanzamiento de Burnout Paradise para PC, calentito para este mes de febrero, avalado por el gran éxito de las versiones para Xbox y PS3. El nombre de Burnout me sonaba vagamente a una serie de juegos de conducción muy alocados, de los que el mercado no está precisamente huérfano. La cosa fue que acababa de montar el PC nuevo, no tenía ningún juego reciente instalado que me diese la medida de la máquina, y me picó la curiosidad, así que eché un vistazo.
Electronic Arts está promoviendo la descarga legal de sus programas a través de su Web desde hace tiempo. A pesar de que le tengo ojeriza a su sistema de cuentas de usuario desde mis primeros escarceos con Battlefield 2 (y que ha llegado a lo insoportable con BF 2142), estoy convencido que este servicio tiene mucho futuro y ahorra esperas a quienes, como yo, son un poco desesperados a la hora de poner las manos encima de algo novedoso. El sistema de EA cuenta con su propio gestor de descargas, es muy sencillo de utilizar y, por encima de todo, es cómodo: del editor directamente a tu PC. El programa completo viene en un ZIP de 2,9 Gb: cualquiera puede bajárselo para probarlo en modo demo. Solo si decides adquirirlo (el precio es de unos 29 euros) lo podrás desbloquear mediante un código. Con mi ADSL de 10Mb, la descarga costó poco mas de una hora, y me enteré de una cosa curiosa durante el proceso: Google Chrome no puede bajar ficheros por HTTP mayores de 2GB, hay que usar Explorer o Mozilla para ello. Descomprimir, instalar y registrar en un santiamén, y ya estamos listos para hacer el loco al volante...
Y lo que vi, me gustó. En esencia, Burnout Paradise consta de una ciudad virtual de unos 30 kilómetros cuadrados, muy bien recreada, donde el jugador corre, derrapa, hace acrobacias o se estampa con total libertad. Las distintas licencias de conductor (de clase D a Elite) se logran completando pruebas de varios tipos (velocidad, carrera de demolición, competición, acrobacias...), a las que se accede parándose en un semáforo. Pero esta no es la única manera de progresar en el juego: hay secretos para descubrir, calles para dominar por tiempo y destrozos, super-saltos que hay que hallar, coches para ganar y muchas sorpresas. La sensación de libertad es inenarrable, y aunque al final deberás competir si quieres avanzar mas rápido, lo puedes alternar con paseos por tu cuenta y exploración correteando arriba y abajo.
Los gráficos son simplemente excelentes, y el nivel de detalle muy alto, tanto en modelado 3D como en texturas: llegas a sumergirte en la ciudad, a la que no le falta de nada: areas urbanas, puentes, puerto, carreteras de montaña, áreas residenciales, suburbios, vias de tren abandonadas, canteras, un aeródromo... Los días en Paradise City duran por defecto 48 minutos, aunque se pueden alargar: mientras corres, verás anochecer, amanecer, niebla, sol... Aprender a moverse por Paradise City y conocer todos sus recovecos es la clave para dominar el juego: un atajo a tiempo o una rampa bien tomada son sinónimos de victoria. Burnout Paradise es, ante todo acción, y huye de los planteamientos clásicos de los juegos de carreras. Hay mapa y brújula para orientarse, pero no cuentakilómetros, ni cambio de marchas, ni indicador de revoluciones: a pesar de ello, la sensación de "velocidad" está muy bien lograda y es fácil de captar. Un simple paseo con diversos coches te pone en la pista de cual da zapatilla y cual no, y los que mas se adaptan a tu estilo de conducción. Aprendes también a guiarte por el ruido del motor, uno de los detalles mas logrados del juego: el "petardeo" de los deportivos te vuelve loco...
Aunque acaba cansando un poco, lo mas cinematográfico de Burnout Paradise son los choques, voluntarios o involuntarios. Cuando se producen, y como si de una película se tratara, ves el trompazo a cámara lenta, y desde diversos ángulos: el coche se destroza, en una lluvia de cristales rotos, fragmentos de chapa volantes y ruedas proyectadas por la violencia del impacto. Si el vehículo no ha quedado para siniestro total, habrás de seguir corriendo con él de esta guisa, hasta que llegues a un taller mecánico: las puertas se abren y cierran, desvencijadas, el capó se levanta, quitándote visión, la pintura se raya y descascarilla, la chapa está abollada por todos lados y las partes del motor o la amortiguación quedan al aire. ¿Dónde está la épica aquí, si conduces una auténtica ruina sobre ruedas? A pesar de lo espectacular de los choques, el juego no es cruento: no se ve un solo humano en todo Paradise City, y cuando tienes un accidente (o lo provocas), compruebas con sorpresa que los coches van siempre vacíos, no hay ninguna figurita al volante en ningún momento.
En el momento de escribir estas líneas. he completado cerca de un 73 por ciento del juego, y conducido 4.470 kilómetros para un total de unas 39 horas de juego. He desbloqueado 51 de los 75 coches posibles. La satisfacción de la victoria y el lograr un nuevo coche o récord compensa con creces la frustración de tener que empezar una y otra vez: aunque lo hagas todo perfecto y con la sangre fría de Michael Schumacher, siempre puedes girar en la calle equivocada, o chocar estrepitosamente con un humilde utilitario verde que, una décima de segundo antes, no habías visto cruzar delante tuyo. Mi idea es completar el máximo posible de juego, si no me canso antes, antes de pasar a otras cosas. Ya os lo dije, nunca me han gustado los juegos de coches... Pero de vez en cuando es agradable hacer una excepción como esta. Os doy mi palabra de que en mi pantalla se ve exactamente igual que en esta captura.
Leche!!! cualquiera diria que no te gustan los juegos de coches despues de leerte :-)) Sera cuestion de bajarse la demo
Escrito por el niño de la manguera — 23 Feb 2009, 20:35