Let's Put the 'X' In Sex
Debería haber hecho mi propia valoración del FICEB en Madrid ayer, como sería menester, pero el cansancio acumulado no ayudó mucho a ello. El Director ya ha ofrecido en su blog las reflexiones pertinentes acerca del nuevo modelo de Festival y del resultado que se ha conseguido, demostrando que nunca rehuye sus compromisos y que es fiel a su palabra. Y coincido plenamente con lo que ha expresado, tanto en fallos como en aciertos. La apuesta era muy arriesgada, y con toda honestidad he de decir que tenía tantas o mas dudas que el Director cuando el lunes 23 de Junio puse por primera vez los pies en Fabrik, con el objetivo de colaborar activamente en la organización del FICEB. Muchas de estas dudas se disiparon en positivo, y otras dejaron patente que hay aún que trabajar mucho para que el nuevo planteamiento sea el que todos deseamos. O al menos, el que satisfaga al mayor número de gente posible, puesto que las críticas serán siempre una parte esencial del FICEB, y las aceptaré siempre como tal.
No puedo ocultar que para mí, esta décimosexta edición ha sido muy, muy dura en lo profesional y lo personal. En mis quince años de vinculación al Festival, el último decenio lo he dedicado al área temática de sado en exclusiva (Fetish Café primero, Club Bizarre después). Pero también al departamento de Prensa, y a las labores de portavoz, y al Congreso de Webmasters, y a ofrecer mi plena colaboración en todas las áreas que me ha sido posible. Integrarme por completo en el equipo de Organización ha sido todo un honor, pero también una gran responsabilidad, puesto que cualquier acción o decisión mía ha repercutido directamente en el resultado final, en mayor o menor medida. Como decía antes, acepto las críticas, pues son un buen estímulo para mejorar e ir a mas, aunque algunas me duelen mucho en mi fuero interno, pues parecen ignorar la gran cantidad de trabajo e ilusión que ponemos todos en lo que hacemos. De lo contrario, en veinte años de profesión habría perdido ya la fe en un sector que amo y respeto, pues es ya parte indisoluble de mi vida.
Si, me he sentido muy lejos de casa, fuera de lugar las mas de las veces, enfrentando problemas de difícil solución y en franco desacuerdo con la actitud de ciertos expositores y productoras, eso he de admitirlo. Pero ningún medio nos ha hecho el vacío a caso hecho, y todo el mundo ha sabido donde estábamos y qué es lo que hacíamos. Hemos gozado de libertad plena para organizar actividades que en Barcelona (y me avergüenza reconocerlo) no podíamos ni soñar. La entrega de los Ninfa fue una de las mejores que recuerdo, y llevo unas cuantas a mis espaldas. El público ha disfrutado de lo lindo, y nos ha recibido con los brazos abiertos, pese al calor, a la distancia, el dichoso fútbol y otros muchos factores hostiles. Todos los nombres propios han brillado por si mismos, y nuestro sector se ha hecho mucho mas accesible, conocido y cercano para la sociedad y el mercado en los que se sustenta, lo que constituye nuestra principal misión. Y eso se ha conseguido gracias a todo el mundo sin excepción, desde la gran estrella hasta el mas humilde trabajador de limpieza.
No tomé una copa de vino al finalizar el evento, como Juli, me fui a la cama sin escalas porque no podía con mi alma. Pero de haberlo hecho, hubiese brindado con él de buen grado, por lo que se hizo bien, lo que se hizo mal y por todo lo que va a cambiar a partir de ahora. Los chinos usan una curiosa maldición: "Ojalá vivas tiempos interesantes". Y no me cabe duda de que los estamos viviendo...